Para comenzar las vacaciones de Semana Santa visitamos Morella, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. No es que Morella cuente con muchos habitantes (2430 empadronados en 2019), pero sí un patrimonio civil y religioso tremendamente valorado por su historia y significado.
Entre la Iglesia de San Nicolás, su castillo, acueducto o cuevas prehistóricas, destaco los portales que otorgan a este pueblo un aura mágica y tremendamente medieval. Para comer, reservamos mesa en el Restaurante Vinatea, en pleno centro del municipio, ubicado bajo las arcadas medievales y optamos por comer de la carta.
Éramos cuatro y para el centro, al ser un día semi-lluvioso, optamos por un entrante caliente: corazones de alcachofas D.O. Benicarló sobre crema de erizo de mar y trufa: sabor de playa en boca. Explosivo. Como cortesía de la casa sacaron macaroons con mantequilla trufada con sabor de peras al aguardiente.

En cuanto a mi perspectiva, me pareció un fallo a tener en cuenta el hecho de que no hubieran opciones reales como platos principales para vegetarianos o piscívoros, considero que deberían ampliar la carta en este respecto. Escogí la única opción consistente en este sentido: lomo de bacalao confitado a baja temperatura con alioli suave de membrillo. Estaba bueno, pero tampoco para echar cohetes, una lástima.

Hay que tener en cuenta, claramente, que Morella no es conocida por su especialidad en verduras ni perscados, sino en carnes, por lo que si eres carnívoro, realmente disfrutarás con la opción que más sedujo a mis ojos: el entrecot madurado de vaca vieja a la brasa con mostaza de hierbas: Dios bendito… solo con verlo se te caía la baba.

Por otro lado, también pedimos solomillo de ternera, con reducción de hidromiel mediterránea y zanahorias baby: el puré tenía un aspecto súper apetitoso, y la carne, al punto, excelente. Por tanto, no se puede venir tampoco con prejuicios siendo vegetariano, sino abrazar otro tipo de opciones y consultar otras listas de restaurantes o incluso, si se viene con acompañantes a este local, preguntar por recomendaciones dentro de la carta.

La tercera opción fue una paletilla de cabritillo al horno (especialidad desde 1988): lo más típico de la zona. Muy jugosa también.

En cuanto a los postres, helado de gin con bolitas de #AOVE, cheesecake de coco y bizcocho templado de chocolate cubano. La expresión de estos postres resulta en toda una sorpresa de combinaciones al paladar.

Vinatea también cuenta con suites, por lo que si optas por pernoctar en la zona, esta puede ser una opción romántica e interesante. Es interesante también degustar la mítica olleta morellana, propia del invierno. Este potaje transporta a épocas pasadas y paisajes montañosos con cada cucharada. Vinatea está dentro de los restaurantes de la guía Michelín.
Es importante recalcar que el local cumplía con las normas sanitarias de higiene y distanciamiento.
Web: Página Web
Ubicación: Calle Blasco de Alagón, 17, 12300 Morella, Castellón
Precios: Altos (menú raíces por 39,90€, precio medio de la comida, 40 euros si se elige de carta)