Vuelta a las reseñas gastronómicas

¡Madre mía el tiempo que he descuidado el blog! Casi que me avergüenzo de haberlo dejado tan apartado, pero claro, entre exámenes, Trabajo de Fin de Grado, etcétera, etcétera, me ha sido imposible retomar las palabras.

Escribir aquí es un verdadero deleite para los sentidos. Transmitir cada bocado u aroma. En este tiempo he subido reels a instagram con recetas que improvisaba o algunas tan españolas como el cachopo asturiano, «la cúspide del sabor», según palabras textuales de mi padre.

He disfrutado de sushi, de ensaladas variadas, de la bendita pizza de la Valentina… recetas muy especiales que te hacen escuchar sinfonías sin que haya música encendida. No sé, me siento muy feliz de estar aquí de nuevo, escribiendo. Esta entrada es más una confesión que otra cosa, la verdad es que necesitaba expresarlo, que me siento feliz y completa, que la universidad ya se acerca más a su fin, que voy poco a poco aprendiendo más idiomas, que voy conociendo más a la gente que más quiero conocer…

En definitiva, la felicidad se define en instantes y estos son tan sagrados como cuando nos sentamos a la mesa, de manera ritual, sagrada, armónica. Los verdaderos amantes del buen comer nos concentramos en el uso de especias, en los ingredientes, en los más ínfimos detalles, buscando notas gustativas que resalten sobre otras.

Quería añadir que puede que siga un poco ausente en este blog, porque pronto me pondré con el blog que preparo para el TFG pero también iré subiendo cositas de tanto en tanto. Cuando abra el otro blog os subiré el enlace a esto que será en breve, antes de que termine el mes. ¡Muchos abrazos!

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