Nuestra primera salida gastronómica tras haber estado encerrada desde el comienzo del estado de alarma no podría haber sido más acertada, un servicio impecable, productos de proximidad y contacto con la naturaleza… lo necesitaba. Acompañamos esta fantástica comida con un vino Mocén Verdejo.
Como entrante nos pusieron refrescantes cubitos de melón con menta. De primero una muy mimada crema de alcachofas, con una textura soberbia. La mejor que he probado, ¡con permiso de mi madre!

De segundo, hamburguesa de legumbres, acompañada de hortalizas. Han dado en el clavo con la densidad apropiada para este tipo de hamburguesas. Hay mucha gente que todavía teme los menús vegetarianos o veganos, pero creo con firmeza que es una opción apta para todo tipo de comensales con la mente abierta, que las frutas y verduras que conforman estas apetitosas recetas son toda una bendición al paladar. No hay que limitar miras, ni imaginarse una ensalada insulsa, las dietas no-cárnicas pueden llegar a ser muy dinámicas y divertidas. De hecho, lo son.

Por último, helado de fresa, en un nido de piña, manzana e higos. Era el postre ideal para aquellaa comida: ligero y refrescante para un día de principios de junio, donde el calor, poco a poco pero con ímpetu va in crescendo.

Como habréis percibido, optamos por un menú vegano, pero os aseguro que esta es una carta abierta al paladar más exigente. Muchas gracias Ximo por tu excelente gerencia. Deseo éxitos para ti y tu equipo. Os lo merecéis.