Los huevos azules son típicos en las gallinas araucana, originarias del sur de Chile y Argentina. La explicación del color de sus huevos reside en una de las enzimas que crea este animal y que después cambia la hemogoblina por biliverdina, pigmento que se aglomera en la cáscara mientras se desarrolla el huevo y que finalmente es el responsable de dicho color, que puede cambiar más hacia el azul o hacia el verde según el tipo.

Una curiosidad es que entre 1920 y 1930, algunos negociantes se dedicaron a transportaras a EEUU y ciertas zonas de Europa por sus curiosos huevos azules, actualmente muy demandados en tiendas gourmet.
Sobre las propiedades de estas pequeñas joyas, la cantidad de colesterol que poseen es muy similar al de otras gallinas y, al contrario de lo que se cree, no ocurre nada por consumir un huevo al día.

Estos huevos son, a su vez, muy ricos en carotenos, por lo que sus yemas tienen un color más potente que las que estamos habituados, así como mayor concentración proteica y pueden conservarse más tiempo que los huevos marrones de siempre.
Un último apunte es que, a parte del uso alimenticio que se le da a esta ave, los mapuches la usan como ofrenda de sacrificio en la ceremonia del guillatún, antiquísima ceremonia donde sus practicantes piden bienestar, fortalecer lazos entre su comunidad o agradecer las posesiones que uno mantiene.