De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 1975, la obesidad se ha triplicado y en 2016, el 39% de los adultos tenían sobrepeso y el 13% sufrían obesidad, lo que significa una acumulación excesiva de grasa que ocasiona problemas a la salud. Si se habla de sobrepeso, el Índice de Masa Corporal (IMC) será igual o superior a 25 en adultos y en los casos de obesidad, igual o superior a 30.

Esta enfermedad se puede prevenir y el foco que más debería preocupar a la sociedad es el de la obesidad infantil, puesto que cada vez hay más niños que ingieren dietas con altísimos contenidos calóricos y que, a medio y largo plazo suponen límites para las actividades de su día a día.
El sedentarismo es uno de los principales culpables de este problema y, entre las consecuencias de desarrollar obesidad se pueden observar no sólo enfermedades cardiovasculares, sino diabetes, trastornos del aparato locomotor e incluso ciertos tipos de cáncer como el de endometrio, el de mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon.

Algunas soluciones que dan los médicos:
-Practicar deporte de manera regular. La OMS recomienda 60 minutos diarios para los jóvenes y 150 semanales para los adultos.
-Reducir contenidos grasos de las comidas, así como reducir las ingestas de sal y azúcar.
-Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.