El pasado jueves disfruté de un día libre. Sí, me refiero al famoso 15 de agosto donde la mayoría de gente del interior aprovecha el puente para venir a la playa y donde los que viven cerca de la costa también disfrutan del mar o, al contrario, regresan a sus alejados pueblos, localidades libres de sombrillas y arena. Mi situación comprende el segundo caso pero, este año, al estar haciendo prácticas en la Universidad y quedarme estos dos meses de verano en Valencia, aproveché para salir por la ciudad, concretamente, por Ruzafa.

Ruzafa es un barrio con gran misterio para mí. Es una zona de la ciudad sobre la que quiero seguir conociendo, ya sea desde su mercado hasta sus locales de ropa vintage. Es un barrio bohemio y, permitidme decir, molón.
En esta ocasión velada romántica porque, siendo sinceros, todos los restaurantes italianos crean un ambiente envolvente y romanticón y el Il Rosso de la calle Cádiz no es una excepción.
Nos decantamos por el menú del día, que esta vez, por ser festivo, costó 13,90 euros, a diferencia de los demás días de la semana laborales, donde primero, segundo, bebida, café y postre cuestan 10,50 euros.

Para los entrantes, comenzamos con una piadina vegetal repleta de scamorza, berenjenas, mozzarella, tomates y rúcula; así como una burratina, queso desde mi parecer muy bien elaborado, pero, según me comentó un chico que entendía sobre el asunto, para que la burrata sea diez ha de salir leche de ella y, bueno, ni una gota. Eso sí, muy fresca, para mí, formidable.
En los principales… ya os imagináis, no defraudamos a los clásicos y escogimos pasta y pizza. Unos rigatoni con salsa de boletus, nata y trufa servidos en una preciosísima sartén de cobre y luego pizza margarita, a la que aconsejan agregar dos ingredientes. Mi acompañante se decantó por jamón york y bacon.

Acabamos llenos… ¿Entonces no hubo postre? ¡Pero que decís, si hay dulce de por medio vamos a por él y encima había tiramisú del bueno! Eso sí, denso. Demasiado para algunos paladares.
Cabe añadir que en el restaurante nos recomendaron probar de su carta la pasta «lune de quesos», una clase de pasta fresca elaborada a diario en su fantástico obrador y que sirven a sus comensales al dente, tal y como debe comerse la pasta. Nos atendió, Raúl, que no paraba de pasearse atento de todos los clientes del local, dispuesto a satisfacer cualquier necesidad que surgiera en el momento.
Y tú, ¿qué concepto tienes de los restaurantes italianos? ¿Romántico o cliché?
Web del sitio: Il Rosso
Ubicación: Calle Cádiz 59, Valencia
–RECOMENDADO PARA VEGETARIANOS–